viernes, 9 de agosto de 2013

BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN: ¿Qué dice la Biblia?


¿Es Bíblica la Beatificación y la Canonización?
 ¿Quiénes son canonizados?
¿Para qué sirve la canonización? 
¿Es realmente Bíblico todo este proceso?

Todas estas preguntas tendrán aquí su respuesta. Pero antes veremos qué es la Canonización y como se llega a ella, y los datos del por qué Juan Pablo II fue beatificado.
Luego de ello, se expondrán las bases Bíblicas de este acto realizado por la Iglesia Católica.

Canonización

La Canonización es el acto mediante el cual la Iglesia Católica u otra confesión religiosa declaran como Santo a una persona fallecida. Este proceso comprende la inclusión de dicha persona en el canon, o lista de santos reconocidos. Anteriormente, los individuos eran reconocidos como santos sin requerimientos o procesos formales.
La canonización, ya sea formal o informal, no "hace" santo a ninguna persona: Es solo una declaración de que dicha es santa y fue santa desde antes del proceso de canonización.
La Iglesia Católica es la única confesión religiosa que posee un mecanismo formal, continuo para llevar a cabo el proceso de canonización de una persona. Actualmente las canonizaciones se efectúan después de un proceso judicial, llamado proceso de beatificación y canonización, o simplemente proceso de canonización. El proceso de canonización se puede definir como el proceso que dilucida la duda acerca de la santidad de una persona. Existen dos vías para llegar a la declaración de canonización

•         La vía de virtudes heroicas

•         La vía de martirio

En el proceso de canonización se establece la duda procesal de si el candidato a santo (o siervo de Dios) ha vivido las virtudes cristianas en grado heroico, o si ha sufrido martirio por causa de la fe. Además, para llegar a la canonización se requiere de la realización confirmada de uno o dos milagros.
La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal de que una persona está, con toda certeza, contemplando la visión de Dios. El creyente puede rezar confiadamente al santo en cuestión para que interceda en su favor ante Dios.
El nombre de la persona se inscribe en la lista de los santos de la Iglesia y a la persona en cuestión se la "eleva a los altares", es decir, se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica por parte de la Iglesia católica.
El tiempo transcurrido entre la muerte y la canonización pueden ser varios siglos (San Pedro Damián fue canonizado 756 años tras su muerte) o de pocos días; después de San Dimas (también llamado el buen ladrón, que fue el único santo canonizado en vida), San Antonio de Padua posee el récord de la canonización más rápida de la historia: fue declarado santo 352 días después de su deceso.

Historia

Los santos originalmente eran aclamados a vox populi (por aclamación popular), se trataba de un acto espontáneo de la comunidad cristiana local. Para evitar abusos, los obispos tomaron responsabilidad por la declaración de santos en su diócesis. Entonces se le asignaba un día de fiesta, generalmente el aniversario de su muerte. A finales del siglo X se realizaron los primeros procesos canónicos, siendo el primer santo canonizado por proceso Ulrico de Augsburgo y la primera mujer santa Wiborada. Finalmente, en el año 1234, se reservó oficialmente al papado el derecho de canonización. En el año 1588 el Papa Sixto V puso el proceso en manos de la Congregación para las Causas de los Santos y del Santo Padre, que se encarga de estudiar, comprobar y verificar todo el proceso.

Etapas

Hay cuatro pasos en el proceso oficial de la causa de los santos transcurridos cinco años desde la muerte del candidato o candidata:
           
o         Primera etapa: la persona es declarada "siervo de Dios".
o         Segunda etapa: la persona es declarada "venerable".
o         Tercera etapa: beatificación, la persona es declarada "beato" (requiere de un milagro atribuido al candidato).
o         Cuarta etapa: canonización, la persona es declarada "santa" (requiere de la autenticación de otro milagro).

Siervo de Dios

El Obispo diocesano y el Postulador de la Causa piden iniciar el proceso de canonización. Y presentan a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona (en todos los casos debe morir perteneciendo oficialmente a unas de las Iglesias Católicas (u Orden Religiosa) que guardan obediencia al Papa de Roma y está reconocida oficialmente por la Santa Sede Apostólica).

1.        Iglesia Católica Apostólica Romana

2.        Iglesias católicas orientales:

a.        Iglesias patriarcales (Iglesia Católica Maronita, Iglesia Católica Copta, Iglesia Católica Armenia, Iglesia Católica Siria, Iglesia Católica Caldea, Iglesia Greco-Católica Melquita)

b.        Iglesias archiepiscopales mayores (Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Iglesia Greco-Católica Rumana, Iglesia Católica Siro-Malabar, Iglesia Católica Siro-Malankara)

c.         Iglesias metropolitanas sui iuris (Iglesia Católica Bizantina Búlgara, Iglesia 

Greco-Católica Eslovaca, Iglesia Católica Bizantina Húngara, Iglesia Católica Bizantina Ítalo-Albanesa, Iglesia Católica Bizantina Griega, Iglesia Católica Bizantina Rutena, Iglesia Greco-Católica de la Eparquía de Križevci o Iglesia Greco-Católica de Croacia y de Serbia y Montenegro, Iglesia Greco-Católica Macedonia, Iglesia Católica Bizantina Albanesa, Iglesia Católica Bizantina Rusa, Iglesia Greco-Católica Bielorrusa).

3.        Iglesia Católica Galicana: Consiste en la separación de la Iglesia Católica de Francia y sus colonias, de la Iglesia Católica de Roma. Duró desde el 19 de mayo de 1692 hasta el Concilio Vaticano I, el 18 de julio de 1870 en el que se volvieron a unir a la Iglesia Católica Apostólica Romana.

4.        Iglesia Católica Febroniana: Consiste en la separación de parte de la Iglesia Católica de Alemania. Duró desde finales de 1743 hasta el 21 de mayo de 1764, en el que el papa Clemente XIII ordenó su supresión de todos los obispos febronianistas de Alemania, sustituyéndolos por otros afines a la Iglesia Católica Apostólica Romana.
La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y dicta el Decreto diciendo que nada impide iniciar la Causa (Decreto "Nihil obstat"). Este Decreto es la respuesta oficial de la Santa Sede a las autoridades diocesanas que han pedido iniciar el proceso canónico.
Obtenido el Decreto de "Nihil obstat", el Obispo diocesano dicta el Decreto de Introducción de la Causa del ahora Siervo de Dios.

Venerable

Con el título de Venerable se reconoce que un fallecido vivió virtudes heroicas, esta canonización la hace el Cardenal correspondiente a la zona geográfica donde vivió esa persona, en la catedral, basílica más importante de esa zona.

Beato

Se reconoce por el proceso llamado de "beatificación". Además de los atributos personales de caridad y virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a través de la intercesión del Siervo de Dios y verificado después de su muerte. El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida mártir. Los beatos son venerados públicamente por la iglesia local (en España la provincia correspondiente), esta canonización la hace el Papa o un Cardenal en nombre del Papa generalmente en la Basílica de San Pedro o en la Plaza de San Pedro del Vaticano. En algunos casos, puede que la Ceremonia de Beatificación, se efectúe en el lugar de nacimiento de la persona a beatificar.

Santo

Con la canonización, al beato le corresponde el título de santo. Para la canonización hace falta otro milagro (en total dos milagros o un milagro más haber muerto como mártir) atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación. Al igual que ocurre en el proceso de beatificación, el martirio no requiere habitualmente un milagro, esta canonización la hace el Papa en la Basílica de San Pedro o en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
En el caso del Papa Juan Pablo II, las Canonizaciones las realizaba en el País de Origen del Beato a canonizar (durante sus Viajes Pontificios por el Mundo). En la actualidad, se efectúa en algunos casos en el País de Origen del Beato a canonizar.
Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia católica. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios. No existe un cómputo preciso de quiénes han sido proclamados santos desde los primeros siglos. En 1988, para celebrar su IV centenario, la Congregación para las Causas de los Santos publicó el primer "Index ac status Causarum". Este libro y los suplementos que le siguieron, escritos enteramente en latín, están considerados como el índice definitivo de todas las causas que han sido presentadas ante la congregación desde su institución, los primeros Santos fueron los Doce Apóstoles.
Fuente: Wikipedia

 Explicaciones de Por qué se hizo Beato a Juan Pablo II

La beatificación de Juan Pablo II  es la más rápida que se ha producido en los tiempos modernos.
Aunque los católicos puedan creer que su iglesia tiene algo de sobrenatural ya Tomás Aquino, en el siglo XIII, advirtió que no está exenta de las realidades de la naturaleza humana, incluyendo las normas de la psicología, sociología e incluso de la política. Algo que también es cierto cuando se trata del negocio de declarar santos.
Eso fue evidente el 1 de mayo, cuando el Papa Juan Pablo II fue beatificado en una ceremonia en Roma que se congregó a centenares de miles de personas a la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
La beatificación surgió como una manera de autorizar la veneración de un candidato a santo, el "beato", en la zona donde vivió. Para Juan Pablo II ese peldaño lo alcanzó tan sólo seis años y un mes después de su muerte, ocurrida en 2005.

Criterios cumplidos

La premura ha dejado perplejos a algunos, sobre todo a quienes cuestionan el historial que tuvo como Papa en el manejo de los casos de pedofilia cometidos por prelados católicos.
Pero el Vaticano asegura que los criterios han sido cumplidos.

 La monja Marie Simon Pierre era el milagro que necesitaba Juan Pablo II.

Existe una convicción popular de que Juan Pablo II era un hombre santo –un exhaustivo estudio oficial de la Iglesia concluyó que había vivido una vida de "heroica virtud"-.
Además, los doctores de la iglesia han logrado documentar al menos un milagro debido a su intervención: la curación de una monja francesa de 49 años que padecía Parkinson, la misma enfermedad que sufría el Papa.
Sin cuestionar esas razones, es justo decir que cierta dinámica institucional y hasta un poco de política han ayudado en el rápido proceso de Juan Pablo II.
En 1983, el Papa reformó el proceso haciéndolo más rápido, más simple y más barato. Eliminó la oficina del "Abogado del Diablo", un funcionario cuya labor era tratar de descalificar los casos de santidad, y redujo el número de milagros necesarios para calificar.
La idea era elevar figuras contemporáneas para convencer a un hastiado mundo secular de que la santidad está viva, aquí y ahora, y como resultado durante su papado se beatificó y canonizó a más personas que bajo el de todos sus antecesores juntos.
Desde que se establecieron aquellos cambios, al menos unos 20 casos han clasificado para la "vía rápida" de la beatificación, es decir, aquellos candidatos con menos de 30 años de fallecidos.

Factores divinos

Observando con cuidado la lista, y dejando a un lado la santidad o los milagros reportados, se pueden establecer al menos cinco factores que parecen determinar quiénes califican para el proceso expedito.
Hay criterios escritos y otros menos evidentes para determinar la santidad.
Los factores calzan con la causa Juan Pablo II : tiene un poderoso respaldo institucional tanto en Polonia como en Roma, y virtualmente todos los funcionarios que deciden en temas de santidad son protegidos de su reinado papal.
Además hay una presión para canonizar no sólo a la persona de Juan Pablo II sino a su papado en general, especialmente por el énfasis que puso en recuperar el músculo misionero del catolicismo.
Esos criterios sugieren que no pasará demasiado antes de que llegue su canonización y que Juan Pablo II entre formalmente a la lista de la Iglesia Católica.
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias

Con esta serie de “requicitos” cumplidos para llegar a ser beatificado y posteriormente canonizado por la Iglesia Católica, veremos como todas o la mayoría de sus exposiciones para tal tema, están fuera del contexto bíblico y como hay pasajes que dicen lo contrario a lo que expone “la Santa Sede”

Antes que todo veamos que es la BEATIFICACION

(Etim. Latín beatificatio, el estado de ser bendito; de beatus, feliz.)
La beatificación es una declaración, hecha por el Papa como cabeza de la Iglesia, de que un siervo de Dios vivió una vida de santidad (ha ejercido las virtudes cristianas en grado heroico) y/o tuvo muerte de mártir y está ahora en el cielo. La beatificación es una sentencia no definitiva, que tiende a la canonización.  La beatificación permite que se le tribute culto público de veneración con ciertas limitaciones. La veneración universal está reservada para los santos canonizados.

(Extracto de la publicación católica luego de la Beatificación de Juan Pablo II)

A medida que extraigamos parte de su publicación las expondremos ante la Biblia para ver qué tanta veracidad tiene la beatificación, no solamente la realizada a Juan Pablo II, sino a todos los anteriores que también pasaron por este proceso para llegar a ser beatos o santos con sus propios altares y días festivos.


*¿El PAPA COMO CABEZA DE LA IGLESIA?

¿Qué dice la Biblia al respecto?

*CRISTO ES LA CABEZA DE LA IGLESIA

La Biblia, La Palabra de Dios escrita, nos dice que somos miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia, la “ecclesia”. Con el término “ecclesia” no me refiero ni a la Biblia, ni tampoco a edificios u otras construcciones humanas, sino a la suma de todos aquellos que creen que Jesucristo es el Señor y que Dios lo resucitó de entre los muertos (Romanos 10:9). Todo aquel que cree lo anterior, se hace automáticamente miembro de la familia de Dios, del cuerpo de Cristo, la iglesia, la “ecclesia”. La Biblia también nos dice quién es la cabeza, el director del cuerpo; el cual no es otro más que el mismo Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Veamos lo siguiente.-
Veamos algunos pasajes Bíblicos que dicen que es Cristo la Cabeza de la Iglesia y no el Papa
Efesios 1:22 “y sometió todas las cosas bajo sus pies [los pies de Jesucristo], y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”
Efesios 4:15-16 “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Efesios 5:23 “Cristo es cabeza de la iglesia”
Colosenses 1:17-18 “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”
Y aquí hay algunos pasajes que ponen en claro que nosotros, los que creemos en el Hijo de Dios, somos miembros del cuerpo, del cual el Señor Jesucristo es la cabeza.
Romanos 12:4-5 “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
1 Corintios 12:12-27 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. ”
Efesios 5:30 “porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.”

*LA BEATIFICACIÓN PERMITE QUE SE TRIBUTE CULTO PUBLICO...

¿Qué dice la Biblia al respecto?

*AL ÚNICO PARA RENDIR CULTO ES A DIOS

Ni el apóstol Pedro, ni los demás Apóstoles permitieron que se les adorara o se les rindiera algún tipo de culto
Libro de los Hechos 10:25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
Hechos 10:26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.
Hechos 14:13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.
Hechos 14:14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces
Hechos 14:15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

Los santos ángeles se negaron a ser adorados

Libro de Apocalipsis 19:10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Apocalipsis 22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.
Apocalipsis 22:9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.
La Biblia es absolutamente clara en que solo debemos adorar a Dios. Los únicos casos en que alguien más que Dios recibe adoración en la Biblia es cuando se trata de falsos dioses, los cuales son Satanás y sus demonios. Todos los seguidores de Dios el Señor, rechazan la adoración. Pedro y los apóstoles se negaron a ser adorados (Hechos 10:25-26; 14:13-14). Los santos ángeles se negaron a ser adorados (Apocalipsis 19:10; 22:9). La respuesta es siempre la misma, “¡Adora a Dios!”

*LA VENERACIÓN UNIVERSAL ESTÁ RESERVADA PARA LOS SANTOS CANONIZADOS

¿Qué dice la Biblia al respecto?

*LA ADORACIÓN, VENERACIÓN ESTÁ RESERVADA ÚNICAMENTE PARA DIOS.

Los Católicos Romanos intentan “desviar” estos claros principios Escriturales, diciendo que ellos no “adoran” a María y a los santos, sino que más bien ellos solo “veneran” a María y a los santos. El usar una palabra diferente no cambia la esencia de lo que se ha estado haciendo. Una definición de “venerar” es “respetar en sumo grado o dar culto” En ningún lugar en la Biblia se nos dice que rindamos culto alguien, sino solo a Dios. No hay nada de malo en respetar a aquellos cristianos fieles que se han ido antes que nosotros (ver Hebreos capítulo 11). No hay nada malo con honrar a María como la madre terrenal de Jesús. La Biblia describe a María como “muy favorecida” por Dios (Lucas 1:28). Al mismo tiempo, no hay instrucción en la Biblia de reverenciar a aquellos que se han ido al cielo. Debemos seguir su ejemplo, si, ¡pero no adorarlos, reverenciarlos, o rendirles culto, no!

Antes de la beatificación hay varios procesos. Primero se examina por años la vida, virtudes, escritos y reputación de santidad del siervo(a) de Dios que está en consideración. Este proceso generalmente es conducido por el obispo del lugar donde el candidato vivió o murió. Para un mártir, en este primer proceso no hay necesidad de considerar los milagros hechos a través de su intercesión.

(Extracto de la publicación católica luego de la Beatificación de Juan Pablo II)


*PARA UN MÁRTIR NO HAY NECESIDAD DE CONSIDERAR LOS MILAGROS HECHOS A TRAVÉS DE SU INTERCESIÓN

*SOLO DIOS HACE MILAGROS, USA A SUS HIJOS COMO VASOS UTILES EN SUS MANOS.

La capacidad de hacer milagros no es inherente a la persona, sino a Dios, no se le puede quitar la gloria a Dios de esa manera diciendo que tal o cual “santo” me hizo el milagro… Y si es por nuestra intercesión, o sea por nuestra oración en favor de ese hermano, ahí todos los hijos de Dios, tendríamos que ser “canonizados” porque Dios usa a todos sus hijos para ser canales de bendición.

Génesis 21:2 Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

Cuando el primer proceso revela que el siervo de Dios practicó las virtudes en un grado heroico o murió como un mártir de la fe, puede comenzar el segundo proceso, llamado Apostólico, que está a cargo de la Congregación para la Causa de los Santos (uno de los dicasterios que ayudan al Papa).
Las personas beatificadas son llamadas "Beatos" 
El rito de beatificación según nuevas disposiciones:
«La canonización, que atribuye al beato el culto para toda la Iglesia, será presidida por el Sumo Pontífice». En cambio «la beatificación, que es siempre acto pontificio, será celebrada por un representante del Santo Padre, que habitualmente será el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos».
El rito de beatificación tendrá lugar en la diócesis que haya promovido la causa del nuevo beato, o en otra localidad que se considere idónea para ello. Podrá tener lugar en Roma a petición de los obispos y de los actores de la causa, contando con el parecer de la Secretaría de Estado del Vaticano.
El rito de beatificación se desarrollará en la Celebración Eucarística, a menos que especiales razones litúrgicas sugieran que éste tenga lugar en el curso de la celebración de la Palabra o de la Liturgia de las Horas.
El papa Benedicto XVI proclamó este domingo en la plaza de San Pedro "beato" a su predecesor Juan Pablo II (1978-2005) durante una imponente y multitudinaria ceremonia que congregó a más de un millón de personas provenientes de todo el mundo en la capital italiana.
 El Papa, que llevaba la casulla y la mitra de Juan Pablo II, pronunció la solemne fórmula en latín a través de la cual elevó a la gloria de los altares a su predecesor, con quien colaboró durante 23 años.
 "Concedemos que el venerado Siervo de Dios Juan Pablo II, Papa, sea de ahora en adelante llamado beato", proclamó.
 Un largo aplauso y gritos como en el día de los funerales de "Santo subito" (Santo ya) estallaron en la plaza, llena de gente que enarbolaba banderas de numerosas nacionalidades, entre ellas polacas, españolas y brasileñas.
 La emoción reinó entre los representantes de 86 delegaciones de países extranjeros y sobre todo en aquellos que lo conocieron de cerca, como el cardenal polaco Stanislao Dziwisz, secretario por más de 40 años de Juan Pablo II.
 "Percibíamos el perfume de su santidad", reconoció durante su homilía el Papa alemán, quien elogió "la fuerza de un gigante" que logró "invertir" la tendencia de "la sociedad, la cultura y los sistemas políticos y económicos" a abandonar el cristianismo.
 Una inmensa fotografía de 1995 de un sonriente y saludable Karol Wojtyla, desplegada en el balcón central de la basílica, fue desvelada en el momento de la proclamación.
 La ceremonia, que se celebró bajo un sol templado, en la que el Papa usó también el cáliz que Juan Pablo II empleó en los últimos años, fue transmitida en directo a numerosos países, en particular Polonia, donde miles de polacos salieron masivamente a las calles para seguir la beatificación en directo en pantallas gigantes.

 El culto litúrgico del nuevo beato será celebrado el 22 de octubre de cada año, en el aniversario del comienzo del pontificado de Juan Pablo II en 1978.

(Extracto de la publicación católica luego de la Beatificación de Juan Pablo II)

*EL CULTO LITURGICO DEL NUEVO BEATO SERÁ CELEBRADO EL 22 DE OCTUBRE DE CADA AÑO

¿Qué dice la Biblia al respecto?

*NO HAY BASES BIBLICAS PARA HACER CULTO A UNA PERSONA, NI RENDIRLE NINGÚN TIPO DE "HOMENAJES"

Cuando son forzados a admitir que en realidad ellos adoran a María, los católicos argumentarán que ellos adoran a Dios a través de ella, al adorar la maravillosa creación que Dios ha hecho. María, en sus mentes, es la más hermosa y maravillosa creación de Dios, y al alabarla ellos están alabando a su Creador. Para los católicos, esto es análogo a dirigir alabanzas a un artista al alabar su escultura o pintura. El problema con esto, es que Dios explícitamente prohíbe ser adorado a través de las cosas creadas. No debemos inclinarnos y adorar a ninguna cosa que esté arriba en los cielos ni abajo en la tierra (Éxodo 20:4-5). Romanos 1:25 no puede ser más claro: “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” Si, Dios ha creado cosas increíbles y maravillosas. Sí, María fue una buena mujer que es digna de nuestro respeto. No, absolutamente no debemos adorar a Dios “vicariamente” alabando las cosas (o la gente) que Él ha creado. El hacerlo es obviamente idolatría.
La mayor manera en que los católicos “veneran” a María y los santos, es rezándoles. Como la siguiente declaración lo demuestra, el orar a alguien más que a Dios. “Es anti-bíblico orar a los santos y a María. Ya sea que se ore directamente a María o a los santos; o que se les hagan peticiones como mediadores; ninguna de estas prácticas es bíblica”. El orar es un acto de adoración. Cuando oramos a Dios, estamos reconociendo que necesitamos Su ayuda. Al dirigir nuestras oraciones alguien más que no sea Dios, le estamos robando la gloria que solo le pertenece a Él.
Otra manera en que los católicos “veneran” a María y a los santos, es creando estatuas e imágenes de ellos. Muchos católicos usan las imágenes de María o de los santos como “amuletos de la suerte”. Cualquier lectura superficial de la Biblia, revelará que esta práctica es un claro acto de idolatría (Éxodo 20:4-6; 1 Corintios 12:12; 1 Juan 5:21) El frotar las cuentas del rosario es idolatría. Prender velas o veladoras ante una estatua o imagen de un santo o de María, es idolatría. El enterrar una estatua de José con la esperanza de vender tu casa (y un sinnúmero más de prácticas católicas), es idolatría.
La terminología no es lo importante. Ya sea que la práctica sea descrita como “adoración” o “veneración”, o cualquier otro término, el problema es el mismo. Cada vez que atribuimos a alguien más algo que pertenece a Dios, es idolatría. En ninguna parte de la Biblia se nos enseña a reverenciar, orar, depender, o “adorar” a alguien que no sea Dios. Debemos adorar solamente a Dios. La gloria, la alabanza y la honra pertenecen a Dios solamente. Solo Dios es merecedor de “... la gloria y la honra y el poder...” (Apocalipsis 4:11). Solo Dios es merecedor de recibir nuestra reverencia, adoración y alabanza (Nehemías 9:6; Apocalipsis 15:4).

La beatificación del primer Papa polaco de la historia, quien falleció el 2 de abril de 2005 a los 84 años tras una larga enfermedad, es el paso previo a la canonización y se llevó a cabo en un tiempo récord, "de razonable rapidez", reconoció Benedicto XVI, al ser inferior a los cinco años habitualmente necesarios para iniciar el proceso.
 La policía de Roma calcula que más de un millón de personas llegaron a la capital, la mayoría de ellas para asistir a la beatificación, pero también al tradicional concierto que se celebra en la capital por el día internacional trabajo.
 El nuevo beato, entre los papas que más tiempo han ocupado el trono de Pedro, transformó el rostro de la Iglesia en casi 27 años de pontificado.
 En total 22 jefes de Estado y de Gobierno asistieron al evento, entre ellos los presidentes de México, Felipe Calderón, de Honduras, Porfirio Lobo, y el controvertido presidente de Zimbabue, Robert Mugabe.
 Casi todos los países latinoamericanos enviaron importantes delegaciones para rendir homenaje al pontífice que recorrió la región de punta a punta.
 Ante el féretro de Juan Pablo II y una preciosa reliquia con su sangre, expuestos dentro de la basílica para la veneración, desfilan desde hace varias horas cientos de fieles.

(Extracto de la publicación católica luego de la Beatificación de Juan Pablo II)

*SU FERETRO Y UNA RELIQUIA CON SU SANGRE, ESTÁN EXPUESTAS EN LA BASÍLICA PARA SU VENERACIÓN

¿Qué dice la Biblia al respecto de esto?
* NI EL CUERPO MUERTO DE UN CRISTIANO, NI SU SANGRE, TIENEN PODER ALGUNO. SOLAMENTE LA SANGRE DE CRISTO ES LA QUE BORRA LOS PECADOS

La Biblia enseña claramente que la salvación del pecado es posible porque Jesús derramó su sangre para nuestro beneficio. Fue Jesús quien “nos lavó́ de nuestros pecados por su sangre (Apocalipsis 1:5)”. Juan tuvo una visión de los redimidos quienes “habían lavado y blanqueado sus ropas con la sangre del Cordero (Apocalipsis 7:14)”. Pablo declaró que nosotros tenemos “redención a través de su sangre (Efesios 1:7). Pedro enseñó́, “ustedes fueron redimidos. . . con la preciosa sangre, como de un cordero sin mancha, la sangre de Cristo (1Pedro 1:18-19)”.
No es la sangre de Pedro, ni de Pablo, ni de Juan Pablo II la que tiene que ser venerada, adorada, sino la de Jesucristo, quien nos salvó por medio de su muerte en la Cruz del Calvario.

Benedicto XVI abrió la procesión y se recogió para orar en silencio ante el féretro de su predecesor.
 Las puertas de la basílica permanecerán abiertas hasta "el último peregrino", indicó la Santa Sede, lo que ocurrirá probablemente al amanecer.
 Unas 280 personas sufrieron malestares y desmayos. El cardenal español Agustín García Gasco Vicente, de 80 años, ex arzobispo de Valencia, falleció este domingo en Roma de un infarto poco antes de la ceremonia.
 La sepultura definitiva de los restos de Juan Pablo II se realizará sucesivamente en forma privada en la basílica de San Pedro, en la capilla de San Sebastián, al lado de la capilla en donde se encuentra la célebre estatua La Piedad de Miguel Ángel, en el ala derecha del templo.
La beatificación de uno de los pontífices más populares de la historia reciente, que viajó por todos los rincones del planeta y utilizó todo tipo de medios de comunicación para llevar su mensaje al mundo, convierte su papado en uno de los emblemas de la Iglesia de la era moderna.
 El pontífice juvenil, deportivo, accesible, que escalaba montañas, esquiaba y bromeaba, fue inflexible hasta el final sobre temas como el control de la natalidad, el aborto y el divorcio.

 El Vaticano tendrá que atribuir otro milagro a Juan Pablo II tras su beatificación antes de declararlo santo.

 "Que emoción estar aquí, no me imaginaba poder asistir", confesó la monja colombiana Patricia Fajardo, quien acudió con otros compatriotas.

(Extracto de la publicación católica luego de la Beatificación de Juan Pablo II)


*EL VATICANO, TENDRÁ QUE ATRIBUIR "OTRO" MILAGRO A JUAN PABLO II LUEGO DE SU BEATIFICACIÓN PARA SER DECLARADO SANTO

* LOS HOMBRES NO HACEN MILAGROS, SOLO DIOS PUEDE HACERLOS. NO SE PUEDE ATRIBUIR LA GLORIA DE DIOS A NINGÚN HOMBRE.

Dios no comparte su gloria con nadie como lo dice en Isaías 42:8, “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas”


EN CONCLUSIÓN
La beatificación y posterior canonización de Juan Pablo II no son bíblicas, y ninguna de las beatificaciones, canonizaciones hechas anteriormente tampoco lo son.
No es necesario usar medios para llegar a Dios, ni venerar santos o vírgenes para que Dios nos oiga, porque ya tenemos un mediador que es Jesucristo
1 Timoteo 2:5 Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; 6 El cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos:
Solo un mediador puede realizar las paces entre Dios y los hombres pecadores.
Solo Cristo que dio su vida en la cruz en rescate por nosotros, derramando su preciosa sangre, tiene el poder de salvarnos como "único puente" entre Dios y los hombres.
No necesitamos ni a la virgen María, ni a San Pedro, ni a Juan Pablo II solo necesitamos a Jesucristo, salvador del mundo y salvador nuestro!

Dios les bendiga

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Gracias por tu Visita, Dios te bendiga!
Te saludan los Pastores Alejandro y Mariela González desde Uruguay